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Pubalgia en el embarazo - ejercicios suaves para aliviarla

Francisca Pichardo

Francisca Pichardo

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17 de julio de 2026

Mujer embarazada sentada, con las manos sobre su vientre. Ejercicios para el embarazo y alivio de la pubalgia.

El dolor en el pubis puede convertir gestos sencillos, como caminar, subir escaleras o girarse en la cama, en una auténtica molestia durante el embarazo. En este artículo encontrarás ejercicios suaves para aliviarlo, pautas para moverte con menos dolor, errores que conviene evitar y señales que indican que necesitas valoración profesional.

Una rutina suave puede reducir la carga sobre el pubis

  • Prioriza el control y los movimientos pequeños, sin abrir demasiado las piernas.
  • Empieza con 5-10 repeticiones y aumenta solo si no empeoras después.
  • Mantén las rodillas alineadas al levantarte, entrar en el coche o girarte en la cama.
  • Detén el ejercicio si aparece dolor punzante o la molestia dura más de 30 minutos.
  • Consulta con tu matrona, obstetra o fisioterapeuta si caminar o cambiar de postura resulta difícil.

Qué significa la pubalgia durante el embarazo

La llamada pubalgia del embarazo suele formar parte del dolor de la cintura pélvica, también conocido como PGP. Puede afectar a la sínfisis púbica, la articulación situada en la parte delantera de la pelvis, y también a la zona lumbar, las ingles o las articulaciones sacroilíacas.

Es habitual notar dolor al caminar, subir escaleras, vestirse de pie, separar las piernas o girarse en la cama. Algunas mujeres describen chasquidos, sensación de inestabilidad o dolor que se extiende hacia los muslos. Por sí solo, este problema no suele perjudicar al bebé, pero sí puede limitar mucho tu movilidad y tu descanso.

Yo no intentaría averiguar en casa si se trata exactamente de una diástasis de la sínfisis púbica o de otra causa. Si el dolor afecta a tus actividades diarias, conviene solicitar una valoración temprana, porque un fisioterapeuta especializado en embarazo puede adaptar los ejercicios y descartar otros problemas.

Mujer embarazada sonríe haciendo ejercicios en el suelo, aliviando la pubalgia del embarazo.

Ejercicios suaves para aliviar el dolor del pubis

La regla que sigo para este tipo de molestias es sencilla: el ejercicio debe dejarte igual o mejor después, nunca claramente peor. Practica en una posición estable, con una silla, una pared o cojines cerca, y evita mantenerte tumbada boca arriba durante mucho tiempo si te produce mareo o incomodidad.

Respiración y activación abdominal profunda

Siéntate con la espalda apoyada o colócate de lado. Inspira dejando que se expandan las costillas y, al soltar el aire, activa suavemente la parte baja del abdomen, como si acercaras el vientre hacia la columna con un 30 % de tu fuerza. No metas el abdomen bruscamente ni bloquees la respiración.

Mantén la activación durante una exhalación y relaja al inspirar. Haz 5-8 respiraciones. Este ejercicio no busca marcar abdominales, sino mejorar la coordinación entre respiración, abdomen y pelvis.

Contracciones suaves del suelo pélvico

Imagina que quieres contener gases y orina al mismo tiempo, pero sin practicar mientras estás orinando. Contrae suavemente, mantén la tensión durante 3-5 segundos y después deja que los músculos se relajen por completo durante el mismo tiempo.

Empieza con 5 repeticiones y progresa hasta 10 si no aparece tensión, dolor o sensación de peso. La relajación es tan importante como la contracción. Si notas que aprietas los glúteos, contienes el aire o el dolor aumenta, reduce la intensidad y pide orientación profesional.

Basculación pélvica en la pared o a cuatro apoyos

De pie, apoya la espalda en una pared con las rodillas ligeramente flexionadas. Realiza una pequeña basculación de la pelvis para acercar la zona lumbar a la pared y vuelve a la posición neutra. El movimiento debe ser corto, lento y cómodo.

También puedes hacerlo a cuatro apoyos, colocando las manos bajo los hombros y las rodillas bajo las caderas. Redondea ligeramente la espalda al exhalar y regresa sin hundir la zona lumbar. Haz 6-10 repeticiones, sin forzar la amplitud.

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Sentarse y levantarse con las piernas alineadas

Utiliza una silla firme y coloca los pies paralelos, aproximadamente bajo las rodillas. Inclina un poco el tronco hacia delante, empuja el suelo con ambos pies y levántate sin abrir demasiado las rodillas. Después, vuelve a sentarte despacio.

Haz 5-8 repeticiones. Es un ejercicio funcional porque reproduce un gesto cotidiano, pero debes reducirlo o eliminarlo si provoca dolor en la sínfisis. No conviertas la práctica en una prueba de resistencia.

Ejercicio Dosis inicial Debe sentirse
Respiración abdominal suave 5-8 respiraciones Trabajo ligero, sin presión
Suelo pélvico 5 repeticiones de 3-5 segundos Contracción y relajación completas
Basculación pélvica 6-10 repeticiones Movimiento pequeño y controlado
Sentarse y levantarse 5-8 repeticiones Fuerza funcional sin dolor punzante

Si todos los ejercicios resultan cómodos, puedes repetir la rutina una o dos veces al día. Algunas guías de fisioterapia permiten llegar a 10 repeticiones y practicar dos o tres veces diarias, pero la cantidad adecuada depende de tus síntomas y de la fase del embarazo.

Cómo moverte durante el día para proteger la pelvis

Los ejercicios ayudan, pero en mi opinión la diferencia más grande suele estar en los pequeños gestos repetidos cientos de veces. No sirve de mucho hacer una rutina de diez minutos y pasar el resto del día realizando movimientos que separan bruscamente las piernas.

  • Gírate en la cama con las rodillas juntas y utiliza una almohada entre las piernas.
  • Entra y sal del coche manteniendo las piernas juntas, girando todo el cuerpo a la vez.
  • Vístete sentada, especialmente para ponerte pantalones, calcetines o zapatos.
  • Cambia de postura cada 20-30 minutos y evita permanecer mucho tiempo sentada o de pie.
  • Reparte el peso entre las dos piernas y no te apoyes siempre sobre una sola.
  • Usa calzado estable y reduce las caminatas si aumentan claramente el dolor.
  • Evita cargar peso en una cadera, levantar bolsas pesadas o subir escaleras repetidamente.

Caminar puede ser beneficioso si no incrementa los síntomas. Empieza con paseos cortos y tranquilos, y considera la natación o el ejercicio en agua si te resultan más cómodos. El estilo braza puede molestar a algunas mujeres por la apertura de las piernas; si ocurre, prueba otra modalidad o cambia de actividad.

Un cinturón pélvico puede aliviar la sensación de inestabilidad en ciertos casos, pero no sustituye una valoración ni debe apretar el abdomen. Si necesitas bastón o muletas para moverte, es mejor que un profesional indique cómo utilizarlos.

Qué ejercicios conviene evitar y cuándo parar

No existe una lista universal de movimientos prohibidos, porque cada pelvis responde de forma diferente. Aun así, mientras haya dolor suelen tolerarse peor los saltos, carreras, zancadas amplias, sentadillas profundas y estiramientos intensos de aductores.

También pueden irritar la zona los ejercicios a una sola pierna, subir y bajar de un escalón repetidamente, cruzar las piernas, abrirlas mucho para salir de la cama o mantener posturas asimétricas. El yoga prenatal puede ser una buena opción, pero pide al instructor que adapte las posturas y evita cualquier apertura que reproduzca el dolor.

Un poco de cansancio muscular puede ser normal. El dolor punzante, el chasquido acompañado de dolor o una molestia que sigue aumentando no lo son. Si el malestar no se calma aproximadamente en 30 minutos o al día siguiente caminas peor, reduce la carga y suspende ese ejercicio.

Deja de hacer ejercicio y contacta con tu equipo sanitario si aparece sangrado vaginal, pérdida de líquido, contracciones regulares dolorosas, dolor abdominal intenso, mareo, falta de aire antes de empezar, dolor torácico, debilidad importante o dolor e hinchazón en una pantorrilla. Si el dolor pélvico te impide caminar, subir escaleras o girarte en la cama, también merece una consulta aunque no tengas esos signos de alarma.

La constancia tranquila suele funcionar mejor que forzar

Para aliviar la pubalgia durante el embarazo, piensa en tres ideas: movimientos simétricos, ejercicios de baja intensidad y adaptación diaria. No necesitas entrenar más fuerte, sino encontrar una dosis que mantenga la movilidad sin irritar la pelvis.

Una matrona, un obstetra o un fisioterapeuta especializado en salud pélvica puede revisar tu forma de moverte y preparar una rutina individual. El objetivo no es aguantar el dolor hasta el parto, sino que puedas descansar, caminar y desenvolverte con la mayor comodidad posible durante el embarazo.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Puedes practicar respiración abdominal profunda durante 5-8 respiraciones, contracciones suaves del suelo pélvico con 5 repeticiones de 3-5 segundos, basculaciones pélvicas con 6-10 repeticiones y sentarte y levantarte de una silla entre 5 y 8 veces. Todos deben realizarse con movimientos pequeños y dejarte igual o mejor después.

Mantén las rodillas juntas y gira todo el cuerpo a la vez. Para vestirte, ponte sentada; al cambiar de postura, reparte el peso entre ambas piernas y evita abrirlas bruscamente.

Suelen tolerarse peor los saltos, las carreras, las zancadas amplias, las sentadillas profundas y los estiramientos intensos de aductores. También pueden irritar la zona los ejercicios a una sola pierna, las aperturas grandes y las posturas asimétricas.

Detén el ejercicio si aparece dolor punzante, un chasquido doloroso o una molestia que dura aproximadamente más de 30 minutos. Contacta con tu equipo sanitario ante sangrado, pérdida de líquido, contracciones regulares dolorosas, dolor abdominal intenso, mareo, falta de aire, dolor torácico, debilidad importante o dolor e hinchazón en una pantorrilla.
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pubalgia sínfisis púbica suelo pélvico fisioterapia prenatal

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Autor Francisca Pichardo
Francisca Pichardo
Mi nombre es Francisca Pichardo y llevo 9 años dedicándome a explorar y compartir el mundo del yoga, el bienestar y la maternidad consciente. Mi camino en este ámbito comenzó de forma muy personal, buscando herramientas para mi propio equilibrio y crecimiento, lo que me llevó a descubrir la profunda conexión entre el cuerpo, la mente y el espíritu. A través de vidyayoga.es, mi objetivo es traducir conocimientos complejos en información accesible y práctica, ayudando a quienes buscan una vida más plena y conectada, especialmente en la hermosa etapa de la maternidad. Me esfuerzo por ofrecer contenidos rigurosos, contrastando fuentes y presentando la información de manera clara y ordenada, para que cada lectura sea un paso más en tu propio viaje de bienestar.
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