Un dolor bajo en el abdomen durante el embarazo puede asustar, sobre todo cuando se siente en un solo lado y parece venir de los ovarios. Muchas veces se relaciona con cambios normales del útero, los ligamentos o la digestión, pero también puede indicar una complicación que necesita valoración. En este artículo explico cómo distinguir las molestias leves de las señales de alarma, qué puedes hacer en casa y cuándo conviene acudir a urgencias.
La intensidad, la duración y los síntomas asociados marcan la diferencia
- Molestia leve y pasajera que mejora al descansar o cambiar de postura suele tener un origen benigno.
- El dolor no siempre procede de los ovarios. También puede deberse al útero, los ligamentos, el intestino o las vías urinarias.
- Dolor intenso, unilateral, sangrado, mareo, fiebre o vómitos requieren atención médica rápida.
- En las primeras semanas hay que descartar un embarazo ectópico si aparece dolor pélvico, especialmente junto con sangrado.
- No tomes ibuprofeno, aspirina, plantas medicinales ni otros fármacos por tu cuenta durante la gestación.

Qué significa sentir dolor de ovarios durante el embarazo
La expresión “dolor de ovarios” se utiliza para describir una molestia en la parte baja del abdomen, pero no permite saber por sí sola qué órgano está implicado. Durante la gestación, el dolor puede proceder del útero, los ligamentos que lo sujetan, el intestino, la vejiga o, efectivamente, de un quiste o de uno de los ovarios.
En el primer trimestre, el cuerpo lúteo puede producir una sensación de presión o pinchazo en un lado. Esta estructura aparece después de la ovulación y ayuda a mantener la producción de progesterona al comienzo del embarazo. Normalmente la placenta asume progresivamente esa función y la molestia disminuye.
También son habituales los cólicos suaves parecidos a los de la menstruación. El útero empieza a crecer, aumenta el flujo sanguíneo de la pelvis y los tejidos se adaptan. Mi criterio práctico es sencillo: una molestia leve, breve y sin otros síntomas suele ser menos preocupante, pero el dolor persistente no debería normalizarse automáticamente.
Las causas más habituales y cómo reconocerlas
| Posible causa | Cómo suele sentirse | Qué hacer |
|---|---|---|
| Cambios del útero | Presión o cólicos suaves en la parte baja del abdomen | Descansar y comentarlo en la próxima revisión si se repite |
| Dolor de ligamentos | Pinchazo breve en un lado al levantarse, caminar, toser o girarse | Cambiar de postura, moverse despacio y descansar |
| Gases o estreñimiento | Dolor variable, hinchazón y alivio después de evacuar o expulsar gases | Hidratación, fibra y movimiento suave si el equipo sanitario lo permite |
| Infección urinaria | Dolor bajo con escozor, urgencia o aumento de la frecuencia al orinar | Solicitar valoración y análisis de orina |
| Quiste ovárico | Molestia localizada, presión o dolor que puede aparecer en un solo lado | Valoración ginecológica, especialmente si aumenta |
El dolor de ligamentos suele aparecer al cambiar de posición y dura poco. Se relaciona con el estiramiento de los tejidos que sostienen el útero y es más frecuente cuando el abdomen empieza a crecer, aunque puede aparecer antes. El NHS describe este dolor como un pinchazo lateral que suele mejorar con reposo y cambios posturales.
La infección urinaria merece atención aunque los síntomas parezcan leves. En el embarazo puede ascender hacia los riñones con mayor facilidad, por eso no conviene esperar varios días si hay escozor al orinar, fiebre, escalofríos o dolor en la espalda.
Cuándo el dolor exige una valoración urgente
Busca atención médica inmediata si el dolor es intenso, aparece de forma repentina o no mejora tras descansar. En España, si hay una situación grave, puedes llamar al 112 o acudir directamente a urgencias obstétricas.
- Sangrado vaginal, aunque sea escaso, acompañado de dolor.
- Dolor fuerte en un solo lado, especialmente durante las primeras semanas.
- Mareo intenso, debilidad, desmayo o sensación de que te vas a caer.
- Dolor en el hombro junto con dolor abdominal o sangrado.
- Fiebre, escalofríos, vómitos persistentes o mal estado general.
- Abdomen muy sensible, rígido o dolor que aumenta al tocarlo.
- Pérdida de líquido, contracciones regulares o presión pélvica intensa.
Estos signos no significan necesariamente que exista una complicación, pero sí que no es prudente intentar averiguar la causa en casa. MedlinePlus señala que el dolor pélvico y el sangrado pueden ser signos tempranos de un embarazo ectópico, una gestación que se desarrolla fuera del útero y que necesita diagnóstico médico.
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El embarazo ectópico requiere especial atención al principio
Puede comenzar con síntomas poco llamativos, como un dolor parecido a un cólico o una molestia localizada en un lado. Si el embarazo está en una trompa y esta se rompe, puede producirse una hemorragia interna. Por eso la combinación de dolor unilateral, sangrado, mareo o dolor de hombro debe tratarse como una urgencia.
El riesgo no desaparece por no tener antecedentes. Algunas personas no presentan factores conocidos, así que la ausencia de cirugías, infecciones o embarazos ectópicos previos no permite descartarlo. El diagnóstico se realiza mediante exploración, análisis de la hormona beta-hCG y ecografía, a veces repetidos con unos días de diferencia.
Qué puedes hacer si la molestia es leve
Si el dolor es moderado o leve, no hay sangrado ni fiebre y mejora con el reposo, prueba medidas sencillas durante un rato. La respuesta del cuerpo al descanso aporta información útil, aunque no sustituye una consulta si el síntoma vuelve o se intensifica.
- Descansa de lado y evita levantarte o girarte bruscamente.
- Bebe agua con normalidad y presta atención al estreñimiento o a los gases.
- Utiliza una ducha templada, evitando el calor excesivo sobre el abdomen.
- Anota cuándo aparece el dolor, cuánto dura, dónde se localiza y qué lo desencadena.
- Consulta antes de tomar medicamentos. El paracetamol puede ser adecuado en algunas situaciones, pero debe ajustarse a tu historia clínica y a la indicación profesional.
Yo evitaría por completo la automedicación con ibuprofeno, aspirina u otros antiinflamatorios sin autorización médica. Tampoco recomendaría infusiones concentradas o suplementos “para relajar el útero”, porque que un producto sea natural no significa que sea seguro durante la gestación.
Yoga prenatal y movimiento sin asumir riesgos
Cuando el dolor es leve y ya ha sido valorado, caminar despacio o practicar yoga prenatal suave puede ayudar a reducir tensión muscular y mejorar la movilidad. Debe tratarse de una práctica adaptada al embarazo, sin buscar intensidad ni “estirar hasta que tire”.
En una sesión, priorizaría respiración tranquila, movilidad de la pelvis y posturas cómodas con apoyo. Evitaría torsiones profundas, presión directa sobre el abdomen, saltos, inversiones y trabajo abdominal intenso, y detendría la práctica ante cualquier pinchazo nuevo, sangrado, mareo o aumento del dolor.
El yoga no sirve para diagnosticar un dolor ovárico ni para retrasar una consulta. Su lugar está en el bienestar cotidiano cuando la situación es estable y el equipo que lleva el embarazo no ha indicado restricciones. En caso de duda, una matrona o fisioterapeuta especializada en salud pélvica puede adaptar los ejercicios con mucha más seguridad que una rutina genérica en internet.
Cómo se estudia el dolor durante la gestación
En consulta suelen preguntar por la semana de embarazo, el lugar exacto del dolor, su intensidad, la duración y los síntomas asociados. También pueden revisar la tensión arterial, explorar el abdomen, solicitar un análisis de orina y realizar una ecografía abdominal o vaginal según la etapa.
En las primeras semanas, una sola ecografía no siempre ofrece toda la información. Si el embarazo es muy temprano, pueden necesitarse controles seriados de beta-hCG y otra ecografía para confirmar que la gestación está dentro del útero y evoluciona correctamente.
Antes de acudir, ayuda llevar apuntada la fecha de la última regla, el resultado de la prueba de embarazo, los medicamentos que tomas y cualquier antecedente de quistes, infecciones pélvicas, cirugía tubárica o reproducción asistida. Describir bien la evolución del dolor puede acelerar la decisión sobre las pruebas necesarias.
Escuchar el cuerpo también significa pedir ayuda a tiempo
Una molestia pélvica leve y pasajera puede formar parte de los cambios normales del embarazo, pero no existe una prueba casera capaz de distinguir con seguridad todas las causas. Si el dolor persiste, se repite o te preocupa, contacta con tu matrona, ginecólogo, centro de salud o urgencias según la intensidad.
La tranquilidad no consiste en aguantar sin preguntar. Consiste en saber qué síntomas pueden observarse durante un rato y cuáles justifican actuar de inmediato, especialmente cuando aparecen sangrado, dolor intenso, fiebre, mareo o vómitos.