Ejercicios postparto - cuándo empezar y cómo progresar

Helena Madera

Helena Madera

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29 de abril de 2026

Secuencia de ejercicios postparto: fin del puerperio, revisión médica, recuperación de suelo pélvico y abdomen, y retomar poco a poco el deporte.

Después del parto, el deseo de volver a moverte puede convivir con el cansancio, el sangrado y la sensación de que el cuerpo todavía está reorganizándose. La respuesta a cuándo empezar los ejercicios postparto depende del tipo de parto, de cómo te encuentres y de si hubo puntos, cesárea o complicaciones. Aquí encontrarás una guía práctica para saber qué puedes hacer en cada etapa, cómo progresar y qué señales indican que conviene parar.

La recuperación empieza con movimiento suave y progresa sin forzar

  • Parto vaginal sin complicaciones: puedes comenzar con paseos cortos, respiración y movilidad suave cuando te sientas preparada.
  • Cesárea o complicaciones: la recuperación requiere más tiempo y una indicación individual de la matrona, ginecólogo o fisioterapeuta.
  • Suelo pélvico: su activación suave puede iniciarse pronto, siempre que no aumente el dolor.
  • Ejercicio intenso: correr, saltar y levantar cargas importantes deben esperar a una progresión adecuada y, habitualmente, a la revisión de las 6-8 semanas.
  • Señales de alarma: más sangrado, dolor, presión pélvica, pérdidas de orina o molestias en la cicatriz indican que debes reducir la intensidad y consultar.

Cuándo empezar según el tipo de parto

No existe un día universal para volver a entrenar. El Ministerio de Sanidad recomienda reiniciar la actividad física de forma gradual y cuando sea física y médicamente segura, aumentando poco a poco la duración y la intensidad.

Tras un parto vaginal sencillo, algunas mujeres pueden empezar a moverse desde los primeros días. Eso no significa volver al gimnasio ni hacer abdominales, sino caminar unos minutos por casa, cambiar de postura, respirar con calma y realizar movimientos que no provoquen dolor.

Después de una cesárea, un desgarro importante, una episiotomía dolorosa, hemorragia, hipertensión u otra complicación, el margen cambia. En estos casos, yo no utilizaría la llamada cuarentena como una autorización automática: la cicatrización y los síntomas son más importantes que el calendario.

Etapa Actividades razonables Qué conviene evitar
Primeros días Respiración, movilidad suave, paseos muy cortos y descanso frecuente Esfuerzos, cargas pesadas y ejercicios que aumenten el sangrado
Semanas 2 a 6 Caminar más tiempo, movilidad, suelo pélvico y fuerza muy ligera si no hay síntomas Correr, saltar, abdominales intensos y entrenamientos hasta el agotamiento
Desde la revisión posparto Progresión de fuerza, bicicleta suave, yoga adaptado o pilates terapéutico Retomar impactos sin valorar antes el suelo pélvico y el abdomen

Qué hacer durante las primeras semanas

En los primeros días, el ejercicio más útil suele parecer demasiado sencillo. Caminar por casa durante 5-10 minutos, mover los tobillos, cambiar de posición y hacer respiraciones amplias ayuda a recuperar confianza sin exigir demasiado al cuerpo.

Una respiración diafragmática básica consiste en inhalar dejando que las costillas se abran y exhalar lentamente, sin empujar el abdomen hacia fuera ni bloquear el aire. Puedes practicarla tumbada o sentada durante 3-5 minutos, una o dos veces al día.

Activación suave del suelo pélvico

El suelo pélvico sostiene la vejiga, el útero y el recto. Para activarlo, imagina que cierras suavemente los esfínteres y elevas la musculatura hacia dentro, mantén la contracción unos segundos y relaja por completo. La relajación es tan importante como la contracción.

Empieza con 5 contracciones lentas y 5 rápidas, una vez al día, siempre que no haya dolor ni sensación de presión. No aprietes los glúteos, los muslos ni el abdomen para compensar. Si notas pesadez vaginal, pérdidas o dificultad para relajar, es mejor consultar con una fisioterapeuta especializada en suelo pélvico.

Movilidad y paseos

Los paseos deben ser cortos al principio y terminar antes de que aparezca agotamiento. Una regla práctica que utilizo es comprobar cómo te encuentras durante la actividad y también al día siguiente. Si el sangrado aumenta, la cicatriz molesta más o aparece presión pélvica, la sesión fue demasiado exigente.

Durante la lactancia puedes hacer ejercicio moderado. Conviene beber suficiente agua y, si el pecho está lleno o sensible, amamantar o extraer leche antes de moverte para evitar molestias.

Mujer haciendo sentadillas en casa, ideal para ejercicios postparto cuando empezar.

Cómo avanzar sin saltarte etapas

La progresión debe basarse en la tolerancia del cuerpo, no en la impaciencia por recuperar la forma anterior. Cuando caminar y realizar las tareas diarias no produce dolor ni pérdidas, puedes añadir sesiones de 10-20 minutos de baja intensidad y dejar al menos un día de recuperación entre ellas.

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Una progresión sencilla

  1. Primero: paseos tranquilos, respiración, movilidad de columna y tobillos.
  2. Después: ejercicios de fuerza con el propio peso, como sentarse y levantarse de una silla, elevar talones o hacer puentes suaves.
  3. Más adelante: bandas elásticas, bicicleta estática y ejercicios de estabilidad.
  4. Al final: carrera, saltos, clases intensas y cargas pesadas, siempre que no existan síntomas.

El objetivo general para una adulta sana puede acercarse progresivamente a 150 minutos semanales de actividad moderada, pero esa cifra no es una meta para las primeras semanas. Cinco paseos de 10 minutos pueden ser una excelente base cuando dormir es irregular y el cuerpo aún está cicatrizando.

El ejercicio de fuerza merece un lugar propio porque protege la espalda y facilita tareas como coger al bebé. Aun así, al principio es preferible exhalar durante el esfuerzo, mantener cargas ligeras y evitar contener la respiración.

Abdomen, diástasis y ejercicios que conviene aplazar

La diástasis abdominal es la separación temporal de los músculos rectos del abdomen, frecuente tras el embarazo. No se corrige por hacer cientos de abdominales y tampoco se diagnostica correctamente solo mirando si queda un hueco en la línea central.

Durante las primeras semanas, prioriza la coordinación entre respiración, abdomen profundo y suelo pélvico. Si al levantarte, toser o hacer un ejercicio aparece un bulto o abombamiento en la línea media, reduce la dificultad y pide una valoración profesional.

Yo dejaría para más adelante los abdominales clásicos, las planchas exigentes, los saltos y la carrera. No porque sean ejercicios prohibidos para siempre, sino porque requieren una buena gestión de la presión abdominal y una respuesta competente del suelo pélvico.

Los hipopresivos tampoco son una obligación ni una solución universal. Pueden formar parte de un programa individualizado, pero no sustituyen la valoración de una posible incontinencia, dolor, cicatriz sensible o exceso de tensión muscular.

Cuándo parar y pedir una valoración

Un poco de cansancio muscular puede ser normal. El dolor agudo, la sensación de peso en la vagina, las pérdidas de orina o heces y el empeoramiento de la cicatriz no deberían interpretarse como una parte necesaria de la recuperación.

  • Detén el ejercicio si aparece sangrado más abundante o de color rojo intenso después de la sesión.
  • Consulta si notas dolor persistente en la pelvis, la espalda, el abdomen o la herida de la cesárea.
  • Pide ayuda profesional ante pérdidas de orina, urgencia urinaria, dificultad para evacuar o presión vaginal.
  • Busca atención urgente si tienes falta de aire, dolor en el pecho, desmayo, fiebre, dolor de cabeza intenso o hinchazón dolorosa en una pierna.

La revisión posparto de las 6-8 semanas puede ser un buen momento para hablar de ejercicio, pero no debería ser la única ocasión para pedir ayuda. Si hay síntomas antes, una matrona, ginecólogo o fisioterapeuta perinatal puede orientar la recuperación y ajustar los ejercicios.

Una vuelta al ejercicio que respeta tu momento

La mejor respuesta a cuándo empezar no es una fecha aislada, sino una secuencia. Empieza con movimiento suave cuando sea seguro, aumenta una sola variable cada vez y observa cómo responde tu cuerpo en las siguientes 24 horas.

Si puedes caminar, respirar y activar el suelo pélvico sin dolor, presión ni pérdidas, estás construyendo una base sólida. Recuperar la función importa más que recuperar rápidamente la apariencia, y en el postparto esa diferencia suele marcar una vuelta al ejercicio más estable y duradera.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

Puedes comenzar cuando te sientas preparada con paseos cortos, cambios de postura, respiración y movilidad suave, siempre sin dolor. Durante los primeros días, caminar 5-10 minutos y descansar con frecuencia suele ser una base adecuada.

Practica respiración diafragmática durante 3-5 minutos, una o dos veces al día, además de movilidad suave y paseos cortos. Si no hay dolor ni presión, puedes probar 5 contracciones lentas y 5 rápidas del suelo pélvico una vez al día, relajando por completo entre ellas.

La carrera, los saltos, las planchas exigentes y los abdominales clásicos deben dejarse para una etapa posterior. Habitualmente conviene esperar a la revisión posparto de las 6-8 semanas y valorar antes el suelo pélvico, el abdomen y la ausencia de síntomas.

Reduce la intensidad y consulta si aumentan el sangrado, el dolor, la presión pélvica, las pérdidas de orina o las molestias de una cicatriz. La falta de aire, el dolor en el pecho, el desmayo, la fiebre, el dolor de cabeza intenso o la hinchazón dolorosa de una pierna requieren atención urgente.
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suelo pélvico ejercicio postparto diástasis abdominal cesárea incontinencia

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Autor Helena Madera
Helena Madera
Soy Helena Madera, y desde hace 4 años he dedicado mi camino a explorar y compartir el mundo del yoga, el bienestar y la maternidad consciente. Mi interés por estos temas surgió de una necesidad personal de encontrar equilibrio y herramientas prácticas para afrontar los desafíos de la vida moderna, especialmente en mi propia experiencia como madre. Me apasiona desgranar conceptos que a veces parecen complejos, como las diferentes ramas del yoga o las claves para una crianza más presente, y presentarlos de una manera clara y accesible para que cada lector pueda integrarlos en su día a día. A través de vidyayoga.es, busco ofrecer información rigurosa, contrastada y siempre actualizada, facilitando así un camino de autoconocimiento y bienestar para todos.
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