Una guía clara para reconocer y practicar las principales posturas de yoga
- Asana es el término sánscrito que se utiliza para hablar de una postura de yoga.
- Los nombres más frecuentes combinan una figura, un animal, un sabio o una acción corporal.
- Adho Mukha Svanasana, Balasana y Marjaryasana-Bitilasana son buenas referencias para principiantes.
- La postura correcta depende más de la respiración y la estabilidad que de alcanzar una forma perfecta.
- Una secuencia equilibrada combina movilidad, fuerza, compensación y relajación.
Qué significan los nombres de las posturas de yoga
La palabra asana significa postura o asiento. Por eso muchos nombres terminan en “asana”, como Trikonasana, la postura del triángulo, o Vrikshasana, la postura del árbol. Aprender estas palabras no es un examen de memoria, pero sí facilita entender las indicaciones de una clase.
El sánscrito también aporta una pista sobre la forma de cada movimiento. Adho mukha significa “cara hacia abajo”, uttana se relaciona con un estiramiento intenso y supta indica una posición tumbada. En la práctica, yo recomiendo aprender primero la postura y asociar después el nombre, no al revés.
Las traducciones al español pueden variar entre profesores. Una misma posición puede aparecer como “perro boca abajo”, “perro mirando hacia abajo” o simplemente “perro”. El nombre sánscrito suele ser más estable, aunque la pronunciación exacta puede adaptarse según la escuela.Las posturas de pie que conviene reconocer primero
Las posturas de pie ayudan a trabajar la coordinación, la fuerza de las piernas y la percepción de la alineación. No hace falta practicarlas todas en una misma sesión. Con cuatro o cinco bien elegidas ya se puede construir una base sólida.
| Nombre sánscrito | Nombre habitual | Para qué sirve principalmente | Dificultad orientativa |
|---|---|---|---|
| Tadasana | Postura de la montaña | Mejorar la postura y la estabilidad | Inicial |
| Utkatasana | Postura de la silla | Fortalecer piernas y glúteos | Inicial |
| Virabhadrasana I | Guerrero I | Movilizar caderas y fortalecer piernas | Inicial |
| Virabhadrasana II | Guerrero II | Trabajar piernas, brazos y concentración | Inicial |
| Trikonasana | Postura del triángulo | Alargar los costados y movilizar la cadera | Inicial-intermedia |
| Vrikshasana | Postura del árbol | Entrenar equilibrio y atención | Inicial-intermedia |
Tadasana y Utkatasana
Tadasana parece sencilla, pero enseña algo esencial. Los pies se apoyan de forma estable, las rodillas no se bloquean, la pelvis permanece neutra y la coronilla se alarga hacia arriba. Es una postura de referencia para notar cómo se coloca el cuerpo antes de moverse.
En Utkatasana, las rodillas se flexionan como si fuéramos a sentarnos en una silla. El error más común es llevar todo el peso hacia los dedos de los pies. Yo prefiero pensar en llevar las caderas atrás y mantener el pecho amplio, aunque la flexión sea menos profunda.
Los guerreros y el triángulo
Virabhadrasana I y Virabhadrasana II comparten una zancada amplia, pero no tienen la misma orientación. En el primero, la pelvis y el torso tienden a mirar hacia delante; en el segundo, el pecho se abre hacia el lado y los brazos se extienden en direcciones opuestas.
Trikonasana no consiste en bajar todo lo posible para tocar el suelo. Lo importante es mantener longitud en ambos costados y evitar que el pecho se cierre. Un bloque bajo la mano puede mejorar mucho la postura y permite concentrarse en la respiración.
Posturas en el suelo para movilidad y recuperación
Las posiciones en el suelo suelen resultar más accesibles porque reducen la exigencia del equilibrio. Aun así, algunas requieren una buena movilidad de caderas, hombros o columna. La sensación adecuada es de trabajo controlado, no de dolor agudo ni de presión intensa en las articulaciones.
| Nombre sánscrito | Nombre en español | Uso habitual |
|---|---|---|
| Balasana | Postura del niño | Descanso y relajación de la espalda |
| Marjaryasana-Bitilasana | Gato-vaca | Movilizar la columna |
| Bhujangasana | Postura de la cobra | Extensión suave de la espalda |
| Paschimottanasana | Pinza sentada | Estirar la cadena posterior |
| Baddha Konasana | Postura de la mariposa | Movilizar la parte interna de las caderas |
| Setu Bandha Sarvangasana | Postura del puente | Fortalecer la cadena posterior |
| Savasana | Postura del cadáver | Integrar la práctica y descansar |
Movilizar sin forzar
El movimiento de Marjaryasana-Bitilasana, conocido como gato-vaca, acompaña la respiración con la flexión y extensión de la columna. Es una excelente forma de empezar porque permite comprobar cómo responde la espalda antes de realizar movimientos más exigentes.En Bhujangasana, el pecho se eleva gracias a la extensión de la columna, no al empuje excesivo de las manos. Si los hombros suben hacia las orejas o aparece molestia lumbar, conviene reducir la altura. Una cobra baja suele ser más útil que una cobra espectacular.
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Descanso, caderas y espalda
Balasana puede hacerse con las rodillas juntas o separadas. Si la frente no llega cómodamente al suelo, una manta doblada o un cojín ofrecen apoyo. En caso de embarazo, la versión con las rodillas abiertas suele dejar más espacio para el abdomen, pero cualquier adaptación debe respetar la comodidad y las indicaciones sanitarias correspondientes.
Savasana no es un relleno al final de la clase. Mantenerse tumbado entre 5 y 10 minutos ayuda a bajar el ritmo después del esfuerzo. Para muchas personas, aprender a descansar sin tensar la mandíbula ni controlar cada respiración es una parte tan importante como mejorar la flexibilidad.
Equilibrios, torsiones e inversiones con nombres muy conocidos
Algunas posturas aparecen con frecuencia en clases dinámicas, aunque no todas son adecuadas para empezar sin supervisión. El nombre puede sonar familiar y, aun así, esconder una demanda considerable de fuerza o movilidad.
- Ardha Chandrasana, postura de la media luna. Exige equilibrio y apertura de cadera. Puede practicarse junto a una pared.
- Garudasana, postura del águila. Combina equilibrio con una posición entrelazada de piernas y brazos.
- Ardha Matsyendrasana, torsión sentada. La rotación debe comenzar desde el tronco y mantenerse suave, sin tirar del cuello.
- Halasana, postura del arado. Es una inversión exigente que no conviene improvisar, especialmente si existen molestias cervicales.
- Sirsasana, postura sobre la cabeza. Requiere preparación específica de hombros, brazos y centro corporal.
- Adho Mukha Vrksasana, pino sobre las manos. Es una habilidad avanzada y no un paso obligatorio para progresar en yoga.
Mi criterio es sencillo. La dificultad real no la decide el nombre, sino la combinación de carga, equilibrio, movilidad y control. Una postura como Vrikshasana puede ser muy desafiante para alguien con poca estabilidad, mientras que una flexión sentada puede resultar incómoda para quien tiene limitada la movilidad de la cadera.
En las inversiones, la prudencia es especialmente importante. El uso de una pared, la preparación progresiva y la supervisión de un profesor reducen errores, pero no convierten automáticamente una postura avanzada en una opción segura para todo el mundo.
Cómo formar una secuencia sencilla con estas posturas
Una secuencia no es una lista aleatoria de asanas. El orden importa porque el cuerpo necesita pasar de la movilidad general a la carga, y después volver gradualmente a la calma. Para una práctica de 20 a 30 minutos, esta estructura resulta suficiente.
- Centramiento durante 2 o 3 minutos en Tadasana o sentado, observando la respiración.
- Movilidad con 6 a 8 ciclos de gato-vaca y movimientos suaves de hombros.
- Activación con Utkatasana y dos rondas de Guerrero I y Guerrero II por cada lado.
- Equilibrio con Vrikshasana durante 20 o 30 segundos por pierna, usando una pared si hace falta.
- Compensación con Balasana, una torsión suave y Baddha Konasana.
- Cierre con Savasana durante al menos 5 minutos.
Si se quiere practicar una secuencia más dinámica, puede incorporarse Adho Mukha Svanasana, el perro boca abajo, entre las posturas de pie. Las manos presionan el suelo, la espalda se alarga y las rodillas pueden mantenerse flexionadas. No es necesario apoyar los talones para que la postura esté bien hecha.
Para una práctica familiar o con niños, yo elegiría nombres fáciles de visualizar, como árbol, gato, perro, mariposa o cobra. La imaginación favorece la participación, pero conviene mantener instrucciones claras y evitar competir por quién baja más o aguanta más tiempo.
Errores que dificultan aprender las posturas
El primer error es perseguir la forma final antes de entender la acción principal. En Trikonasana, por ejemplo, bajar la mano al suelo no es el objetivo; en Bhujangasana, elevar mucho el pecho tampoco. La respiración estable ofrece una referencia más fiable que la profundidad.
También es frecuente memorizar únicamente el nombre español. Como las traducciones cambian entre centros y profesores, conviene relacionar cada postura con tres elementos: su nombre sánscrito, una imagen sencilla y una instrucción corporal. Así se reconoce aunque la clase utilice otra variante lingüística.
- Bloquear las rodillas en las posturas de pie.
- Contener la respiración para mantener una posición.
- Forzar una articulación para parecer más flexible.
- Confundir molestia muscular con dolor articular.
- Entrar y salir deprisa de las posturas.
- Omitir las compensaciones y el descanso final.
Ante dolor persistente, lesión reciente, mareos o embarazo, la práctica debe adaptarse con un profesional cualificado y, cuando corresponda, con autorización médica. El yoga puede acompañar el bienestar, pero no sustituye una valoración sanitaria ni obliga a mantener una postura que el cuerpo no tolera.
Aprender los nombres para escuchar mejor al cuerpo
Memorizar una larga lista de asanas no debería convertirse en otra exigencia. Empieza con 10 nombres básicos, practica cada uno durante varias semanas y observa qué cambia en tu equilibrio, respiración y comodidad. Esa familiaridad permite seguir una secuencia con menos dependencia de la demostración visual.
La mejor postura no es la más profunda ni la más llamativa. Es la que puedes sostener con atención, respirar sin tensión y abandonar con control. Cuando los nombres dejan de ser palabras extrañas y se convierten en instrucciones corporales, la práctica gana claridad y también un ritmo más personal.