La clave está en sostener menos y sentir mejor
- Duración orientativa de 2 a 5 minutos por postura.
- La intensidad adecuada ronda un 60-70 %, nunca el límite.
- Los bloques, cojines y mantas hacen la práctica más estable y cómoda.
- El objetivo es notar una sensación gradual, no provocar dolor ni hormigueo.
- Una secuencia breve de 20-30 minutos puede ser suficiente para empezar.
Qué distingue a las posturas del yin yoga
En una práctica yin, las posiciones suelen ser **pasivas y sostenidas**. En lugar de activar mucho la musculatura o encadenar movimientos, dejo que el cuerpo encuentre una forma estable y observo cómo cambia la sensación con el tiempo.
Las posturas se mantienen normalmente entre 2 y 5 minutos. Una persona principiante puede comenzar con 1 o 2 minutos, mientras que alguien con experiencia puede permanecer más tiempo si respira con calma y conserva una sensación razonablemente cómoda.
La referencia que más me ayuda es trabajar alrededor de un 60 o 70 % de la intensidad disponible. Si tengo que apretar la mandíbula, contener la respiración o luchar para mantenerme en la posición, ya he ido demasiado lejos.
Sensación intensa no significa dolor
Es normal notar tensión, tirantez o una sensación profunda y localizada. No es normal sentir **dolor agudo, pinchazos, entumecimiento o irradiación**. Ante cualquiera de estas señales, salgo lentamente de la postura y busco una variante más suave.
Después de cada asana conviene pasar unos instantes en una **postura de recuperación**, tumbado o en una posición neutra. Ese pequeño rebote permite comprobar cómo responde el cuerpo antes de continuar.
El material cumple una función real
Una manta doblada bajo las rodillas, un cojín bajo la pelvis o dos bloques para apoyar las manos pueden cambiar por completo la experiencia. No utilizo accesorios para “hacer trampa”, sino para **repartir mejor el peso y reducir el esfuerzo innecesario**.

Las posturas más útiles para empezar
No existe una única forma correcta de una postura yin. La anatomía, la movilidad de las caderas y la longitud de las piernas hacen que la misma asana se vea diferente en cada persona. La postura funciona cuando puedo respirar y permanecer presente, no cuando se parece a una fotografía.
| Postura | Qué trabaja | Tiempo inicial | Ajuste sencillo |
|---|---|---|---|
| Mariposa | Parte interna de las piernas y espalda | 2-3 minutos | Apoyar las rodillas o sentarse sobre una manta |
| Oruga | Cadena posterior y zona lumbar | 2-4 minutos | Doblar las rodillas y descansar el torso sobre un cojín |
| Esfinge | Extensión suave de la columna | 2-3 minutos | Separar los codos o apoyar el pecho sobre un bolster |
| Cordón de zapatero | Caderas y glúteos | 2 minutos por lado | Sentarse alto y no forzar las rodillas |
| Dragón bajo | Flexores de la cadera | 1-2 minutos por lado | Apoyar las manos en bloques y reducir la zancada |
Mariposa para abrir sin forzar
Siéntate, junta las plantas de los pies y deja caer las rodillas hacia los lados. Puedes inclinarte ligeramente hacia delante, pero lo importante es que la espalda y el cuello no tengan que “hacer fuerza” para sostener la posición.
Para muchas personas, esta es una buena puerta de entrada porque permite ajustar fácilmente la intensidad. Si las rodillas quedan muy altas, coloco **mantas debajo de los muslos** y elevo la pelvis.
Oruga para trabajar la parte posterior
Con las piernas extendidas, deja que el tronco avance sin buscar tocar los pies. Las rodillas pueden estar flexionadas y la cabeza puede descansar sobre un cojín. La sensación debería distribuirse por la parte posterior de las piernas, no concentrarse como un tirón en la zona lumbar.
Yo prefiero una versión menos profunda y más larga antes que una flexión espectacular que me obligue a salir antes de tiempo. En yin, **la estabilidad suele aportar más que la amplitud**.
Esfinge para la espalda
Túmbate boca abajo y apoya los antebrazos en el suelo, con los codos aproximadamente bajo los hombros. Deja que el pecho avance sin empujar con fuerza las manos. Si aparece compresión lumbar, desliza los codos hacia delante o baja el torso.
La esfinge no busca crear una gran curva. Su valor está en ofrecer una **extensión moderada de la columna**, especialmente útil después de pasar muchas horas sentado, siempre que resulte cómoda.Cordón de zapatero y dragón
El cordón de zapatero es una posición sentada en la que una rodilla queda sobre la otra, con los pies hacia los lados. Puede ser intensa para las caderas y las rodillas, por lo que conviene elevar la pelvis y mantener las piernas más separadas si hace falta.
El dragón bajo parte de una zancada con la rodilla trasera apoyada. Es una postura muy eficaz para explorar los **flexores de la cadera**, pero también una de las que más fácilmente se fuerza. Mantén las manos sobre bloques y reduce la distancia entre los pies si notas presión en la rodilla delantera.
Cómo elegir una postura según lo que necesitas
En lugar de repetir una lista fija, prefiero escoger las asanas según el estado del cuerpo y la energía disponible. Una práctica para despertar no tiene que parecerse a otra pensada para dormir o recuperarse después de un día exigente.
Para caderas rígidas
Combina mariposa, cordón de zapatero y una variante suave del dragón. Mantén cada lado entre **2 y 3 minutos** y descansa unos 30 segundos en una posición neutra. Si las rodillas reciben demasiada presión, reduce la profundidad: la cadera debe ser el foco principal.
Para descargar la espalda después de estar sentado
La esfinge, la oruga con las rodillas flexionadas y una torsión tumbada suelen formar una combinación equilibrada. Alternar una extensión suave con una flexión moderada ayuda a no insistir siempre en el mismo patrón de movimiento.
Para terminar el día
Elige postura del niño con apoyo, mariposa reclinada y descanso tumbado. En la mariposa reclinada, coloca un cojín longitudinal bajo la espalda y mantas bajo las rodillas. Mantén cada posición entre **3 y 5 minutos**, con una respiración tranquila y sin intentar “conseguir” una sensación concreta.Para mí, el mejor indicador de una práctica nocturna no es quedarse dormido sobre la esterilla, sino terminar con **menos ruido mental y una respiración más amplia**. Si una postura activa demasiado, deja de ser adecuada para ese momento, aunque sea técnicamente correcta.
Tres secuencias yin para practicar en casa
Secuencia de 20 minutos para principiantes
- Postura del niño con apoyo durante 3 minutos.
- Mariposa durante 3 minutos.
- Oruga con rodillas flexionadas durante 3 minutos.
- Esfinge durante 2 minutos.
- Torsión tumbada durante 2 minutos por lado.
- Savasana durante 4 minutos.
Entre una postura y otra, permanece unos instantes tumbado o sentado. Esta secuencia tiene movimientos variados, pero evita empezar con posiciones demasiado exigentes. Es una buena opción para conocer cómo reacciona el cuerpo al tiempo sostenido.
Secuencia de 30 minutos para las caderas
- Mariposa durante 4 minutos.
- Cordón de zapatero durante 3 minutos por lado.
- Dragón bajo durante 2 minutos por lado.
- Ciervo dormido durante 3 minutos por lado.
- Postura del niño durante 3 minutos.
- Descanso tumbado durante 5 minutos.
En esta práctica, la simetría importa. Repite el mismo tiempo en ambos lados, aunque una cadera parezca más limitada. No intentes compensar aumentando la intensidad del lado “fácil”, porque esa diferencia suele ofrecer información útil sobre tu movilidad.
Secuencia de 25 minutos para relajarse
- Mariposa reclinada con apoyo durante 5 minutos.
- Oruga sostenida sobre un cojín durante 4 minutos.
- Torsión tumbada durante 3 minutos por lado.
- Postura del niño con la frente apoyada durante 3 minutos.
- Savasana durante 7 minutos.
Aquí no busco estirar mucho, sino crear un entorno que invite a bajar revoluciones. Una habitación templada, el móvil fuera del alcance y una manta sobre el cuerpo suelen influir más en la relajación que añadir otra postura.
Errores frecuentes y ajustes que protegen la práctica
El error más común es confundir el yin yoga con una prueba de flexibilidad. Mantener una postura durante varios minutos **no convierte el dolor en progreso**. La paciencia, el apoyo y la capacidad de salir de la posición sin brusquedad son señales de una práctica bien planteada.
- No rebotes ni hagas movimientos rápidos al salir.
- No bloquees la respiración para profundizar.
- No copies la forma exacta de otra persona.
- No mantengas una postura si aparece hormigueo o pérdida de sensibilidad.
- No practiques sobre una articulación dolorida esperando que el estiramiento la “libere”.
Si tienes una lesión reciente, dolor persistente, osteoporosis, hipermovilidad marcada o una cirugía reciente, conviene consultar con un profesional sanitario y practicar con un profesor cualificado. El yin yoga puede ser suave, pero **suave no significa automáticamente adecuado para todo el mundo**.
Lee también: Yoga para cuatro personas - 5 posturas y una secuencia segura
Embarazo y posparto
Durante el embarazo, el cuerpo cambia rápidamente y no conviene seguir una secuencia genérica. Pueden ser necesarios más apoyos, menos profundidad y modificaciones según el trimestre, especialmente en posturas boca abajo, torsiones y posiciones que comprimen el abdomen.
En el posparto, la prioridad es recuperar estabilidad y confianza antes de buscar amplitud. Una profesora especializada en yoga prenatal o posnatal puede adaptar la práctica a la recuperación abdominal, el suelo pélvico y el tipo de parto.
Una práctica yin que puedas repetir sin castigar el cuerpo
Para empezar, elige **cuatro o cinco posturas**, utiliza todos los apoyos que necesites y mantén cada una entre 1 y 3 minutos. La regularidad de dos o tres sesiones semanales suele ser más útil que una práctica muy intensa de vez en cuando.
La mejor postura no es la más profunda, sino la que te permite estar atento, respirar y salir con claridad. Cuando el cuerpo termina más espacioso y la mente algo más tranquila, la secuencia ha cumplido su función.