• Estilos de Yoga
  • Ashtanga yoga desde cero - secuencia y práctica segura

Ashtanga yoga desde cero - secuencia y práctica segura

Helena Madera

Helena Madera

|

19 de julio de 2026

El cartel muestra las posturas de **ashtanga yoga que es** una secuencia de posturas físicas, respiración y meditación.
Cuando una práctica de yoga combina una secuencia fija, respiración sonora y bastante exigencia física, es normal preguntarse si se trata de una disciplina adecuada para uno. El Ashtanga yoga es un sistema dinámico y progresivo que une movimiento, respiración y concentración; aquí explico cómo funciona su secuencia, qué significan sus principales técnicas y cómo empezar con seguridad.

Una práctica estructurada para moverse, respirar y concentrarse

  • Secuencia fija de posturas enlazadas mediante la respiración.
  • Tristana reúne postura, respiración Ujjayi y mirada consciente.
  • La Serie Primaria es la puerta de entrada habitual al sistema.
  • El método puede ser intenso, pero no exige dominar todas las posturas desde el primer día.
  • La enseñanza Mysore permite avanzar al ritmo de cada persona.

Secuencia de asanas de Ashtanga Yoga: Surya Namaskara A y B, secuencias de pie, sentadas y finales.

Qué es el Ashtanga yoga y qué lo hace diferente

El Ashtanga yoga, también llamado Ashtanga Vinyasa, es un método de yoga dinámico basado en series de posturas que se repiten en un orden concreto. Cada movimiento se coordina con una respiración, de modo que la práctica se parece menos a una colección de ejercicios y más a una meditación en movimiento.

La palabra “ashtanga” significa “ocho ramas” en sánscrito y también se relaciona con el sistema filosófico descrito por Patañjali. Sin embargo, cuando hoy hablamos de clases de Ashtanga en un estudio, normalmente nos referimos al método de Ashtanga Vinyasa, desarrollado y difundido en el siglo XX por Sri K. Pattabhi Jois.

Lo que más suele sorprender a quienes vienen de otros estilos es que la clase no cambia por completo cada semana. La repetición tiene un propósito. Permite observar con más claridad si mejora la respiración, si aparece tensión en una postura o si la mente se dispersa. Desde mi punto de vista, ahí está una de las grandes riquezas del método, aunque también puede resultar exigente para quien busca una práctica espontánea y muy variada.

Cómo se organiza la secuencia de Ashtanga

La secuencia sigue una arquitectura bastante estable. No se trata de memorizar decenas de posturas sin sentido, sino de recorrer un camino en el que cada bloque prepara el cuerpo para el siguiente. La duración puede variar, pero una práctica completa suele ocupar entre 60 y 90 minutos, mientras que una sesión inicial puede ser mucho más corta.

Inicio y calentamiento

La práctica suele comenzar con una breve interiorización y varias rondas de Surya Namaskar A y B, los saludos al sol. Este bloque eleva la temperatura corporal, despierta la respiración y prepara hombros, caderas y columna para el trabajo posterior.

Posturas de pie

Después aparecen las asanas de pie, que desarrollan fuerza, equilibrio y estabilidad. Aquí se trabajan especialmente las piernas, la movilidad de las caderas y la capacidad de mantener una respiración regular mientras el cuerpo sostiene posiciones intensas.

Posturas sentadas y transiciones

La parte sentada incluye flexiones hacia delante, torsiones, aperturas de cadera y vinyasas entre una postura y otra. La vinyasa es el enlace coordinado entre respiración y movimiento, a menudo pasando por una plancha, una flexión y un perro boca abajo.

No todas las personas tienen que realizar las transiciones completas. Al principio, apoyar las rodillas o pasar directamente de una postura a otra puede ser una adaptación inteligente. Lo importante es conservar la calidad de la respiración, no demostrar resistencia.

Cierre y descanso

La secuencia termina con posturas de cierre, que pueden incluir inversiones según el nivel y la tradición de la escuela, además de flexiones suaves y relajación. Savasana, el descanso final, no es un adorno: permite que el sistema nervioso asimile el esfuerzo y marca una salida gradual de la práctica.

Las tres herramientas que sostienen cada postura

El Ashtanga no se basa únicamente en la flexibilidad. Su método tradicional utiliza tres puntos de atención conocidos como Tristana. Cuando uno de ellos desaparece, la práctica puede convertirse simplemente en una rutina física rápida.

Respiración Ujjayi

La respiración Ujjayi se realiza por la nariz con una ligera contracción en la garganta, lo que produce un sonido suave y continuo. Sirve para mantener un ritmo estable y observar cuándo el esfuerzo empieza a superar la capacidad real del cuerpo.

No debería sonar como un jadeo ni provocar sensación de ahogo. Si la respiración se vuelve entrecortada, mi recomendación es reducir la intensidad o descansar. Una postura menos profunda con respiración estable suele ser más útil que una postura perfecta ejecutada con tensión.

Drishti o punto de mirada

El drishti es el punto hacia el que se dirige la mirada en cada asana. Puede ser el pulgar, la punta de la nariz, el ombligo, las manos o los pies, según la postura. Esta orientación ayuda a reducir estímulos externos y favorece una atención más concentrada.

Lee también: Yoga vinyasa - guía para empezar con seguridad

Bandhas o cierres energéticos

Los bandhas son acciones internas que ayudan a organizar el cuerpo y sostener la respiración. El más conocido es Mula Bandha, relacionado con la activación suave del suelo pélvico, mientras que Uddiyana Bandha implica una acción profunda de la zona abdominal.

En principiantes conviene explicarlos como una sensación de estabilidad interna, no como una contracción rígida. Forzar el abdomen o bloquear la respiración para “hacer bien” un bandha puede generar más tensión que control.

Qué series existen y cuál se practica primero

El sistema tradicional se divide en varias series progresivas. La primera es Yoga Chikitsa, conocida como Serie Primaria o serie terapéutica. Su trabajo combina fuerza, movilidad, flexiones, torsiones y apertura de caderas de manera gradual.

Después se encuentran la Serie Intermedia, llamada Nadi Shodhana, y distintas series avanzadas. La nomenclatura y la forma de enseñar pueden variar entre escuelas, por lo que no conviene obsesionarse con completar una serie concreta en poco tiempo.

Parte del sistema Objetivo principal Qué necesita el practicante
Serie Primaria Construir una base de fuerza, movilidad y respiración Regularidad y paciencia
Serie Intermedia Trabajar con más profundidad la columna y el sistema nervioso Una base sólida y supervisión
Series avanzadas Desarrollar mayor fuerza, equilibrio y control Experiencia, técnica y preparación progresiva

Aprender una postura difícil no significa automáticamente estar preparado para la siguiente serie. El progreso se mide mejor por la capacidad de respirar, recuperarse y practicar sin dolor que por el número de asanas avanzadas que se consiguen.

Mysore o clase guiada cuál conviene más

Hay dos formas habituales de acercarse al Ashtanga. En una clase guiada, el profesor dirige a todo el grupo con un ritmo común. Es una buena opción para comprender el orden general y experimentar la coordinación entre respiración y movimiento.

En el formato Mysore, cada alumno practica la secuencia que ha aprendido mientras el profesor ofrece indicaciones individuales. No es una clase reservada a personas expertas. De hecho, suele ser muy adecuada para principiantes porque permite adaptar el número de posturas, las transiciones y los descansos.

Para una primera toma de contacto, elegiría una clase para principiantes o una sesión Mysore con grupos reducidos. Una práctica de 20 a 40 minutos, dos o tres veces por semana, es un comienzo más sostenible que intentar una serie completa y acabar con dolor durante varios días.

Beneficios reales y límites que conviene conocer

La práctica regular puede mejorar la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la percepción corporal. También puede ayudar a crear una rutina de concentración, especialmente porque la secuencia repetida hace visible el estado mental de cada día.

Estos efectos dependen de la frecuencia, la técnica, el descanso y las características de cada persona. No presentaría el Ashtanga como una cura para lesiones, ansiedad o problemas médicos. Es una herramienta de bienestar, no un sustituto de la atención sanitaria.

Su intensidad también tiene un lado menos amable. Repetir muchas vinyasas, forzar aperturas de cadera o practicar inversiones sin preparación puede irritar muñecas, hombros, lumbares o rodillas. El dolor agudo, punzante o persistente no forma parte de una práctica correcta.

Durante el embarazo, el posparto o si existe una lesión, hipertensión, vértigo u otra condición relevante, conviene consultar con un profesional sanitario y trabajar con un profesor formado para adaptar la práctica. En estos casos, la prioridad es conservar la respiración y la seguridad, no mantener la secuencia original a cualquier precio.

Cómo empezar sin convertir la práctica en una prueba

Busca una escuela que explique las adaptaciones y que no utilice la flexibilidad como criterio de valor. Un buen profesor observa la respiración, ofrece alternativas y entiende que dos personas pueden practicar la misma secuencia con rangos de movimiento muy diferentes.

  • Empieza con dos o tres sesiones semanales.
  • Aprende primero la respiración y los saludos al sol.
  • Usa bloques, cinturón o apoyo cuando reduzcan la tensión.
  • Deja al menos un día de recuperación si notas fatiga muscular intensa.
  • No avances a una postura nueva solo porque otra persona del grupo la realiza.

En mi experiencia, la mayor dificultad inicial no suele ser física, sino aceptar que el método exige constancia. La secuencia se vuelve más comprensible con la repetición, pero esa repetición solo aporta beneficios cuando se acompaña de escucha corporal y margen para ajustar.

La mejor forma de saber si este estilo encaja contigo

El Ashtanga puede ser una elección excelente si disfrutas de las rutinas claras, el trabajo físico progresivo y la sensación de profundizar en una misma práctica. Si prefieres mucha variedad, movimientos más suaves o una atención especialmente terapéutica, quizá te resulte más cómodo empezar con Hatha, yoga restaurativo o Vinyasa adaptado.

No hace falta decidirlo por teoría. Prueba varias sesiones, observa cómo te sientes durante las horas siguientes y pregunta al profesor qué modificaciones ofrece. El estilo adecuado no es el que te lleva más lejos en una postura, sino el que puedes practicar con respeto, continuidad y una respiración que siga siendo libre.

Este artículo tiene un carácter exclusivamente informativo y educativo. El material se ha elaborado con el apoyo de modernas herramientas analíticas y lingüísticas (IA). Antes de tomar una decisión, consulte a un experto.

Preguntas frecuentes

La secuencia suele comenzar con interiorización y varias rondas de Surya Namaskar A y B, continúa con posturas de pie, posturas sentadas y transiciones, y termina con posturas de cierre y Savasana. Una sesión completa suele durar entre 60 y 90 minutos, aunque las sesiones iniciales pueden ser más cortas.

La Tristana reúne tres puntos de atención: la postura, la respiración Ujjayi y el drishti o punto de mirada. La Ujjayi ayuda a mantener un ritmo estable, el drishti reduce las distracciones y los bandhas aportan estabilidad interna. Si la respiración se entrecorta, conviene reducir la intensidad o descansar.

La clase guiada permite comprender el orden general y coordinar respiración y movimiento con el ritmo del grupo. En Mysore, cada persona practica la parte aprendida y recibe indicaciones individuales, por lo que el profesor puede adaptar posturas, transiciones y descansos. Este formato también puede ser adecuado para principiantes.

El artículo recomienda comenzar con sesiones de 20 a 40 minutos, dos o tres veces por semana. Es preferible progresar de forma sostenible, dejar al menos un día de recuperación si hay fatiga muscular intensa y priorizar una respiración estable sobre la profundidad de las posturas.

Durante el embarazo, el posparto o si existe una lesión, hipertensión, vértigo u otra condición relevante, conviene consultar con un profesional sanitario y practicar con un profesor formado en adaptaciones. El dolor agudo, punzante o persistente no debe considerarse parte normal de la práctica.
Calificar artículo

Promedio: 0.0 / 5 · 0 calificaciones

Etiquetas

ujjayi bandhas ashtanga yoga mysore drishti

Compartir artículo

Autor Helena Madera
Helena Madera
Soy Helena Madera, y desde hace 4 años he dedicado mi camino a explorar y compartir el mundo del yoga, el bienestar y la maternidad consciente. Mi interés por estos temas surgió de una necesidad personal de encontrar equilibrio y herramientas prácticas para afrontar los desafíos de la vida moderna, especialmente en mi propia experiencia como madre. Me apasiona desgranar conceptos que a veces parecen complejos, como las diferentes ramas del yoga o las claves para una crianza más presente, y presentarlos de una manera clara y accesible para que cada lector pueda integrarlos en su día a día. A través de vidyayoga.es, busco ofrecer información rigurosa, contrastada y siempre actualizada, facilitando así un camino de autoconocimiento y bienestar para todos.
Comentarios (0)
Añadir comentario